Hoy, como me ha pasado otras veces en los últimos años, ha vuelto a llegar ese pensamiento intrusivo. ¿Cuál es el punto de todo? ¿Qué podemos hacer ante los grandes problemas del mundo? ¿Debería hacer lo mismo que todos esos zombis apolíticos y adormecidos que practican yoga en la playa y predican que la felicidad y el amor lo curan todo?
Mi habilidad para enfocarme depende de la cada cuanto esas ideas llegan a mi mente y también de cuánto tiempo paso haciendo doomscrolling durante el día. Pero cuando no están ahí, si tengo algunos momentos de inspiración. Sin embargo, la energía que suelo tener para sentarme y empezar a escribir también es baja.
Una de las primeras preguntas que me surgen cuando quiero hacer algo contra el Sistema® es: ¿por dónde empiezo? Hay tantos problemas importantes que abordar y, sinceramente, ¿es todo esto responsabilidad mía? Bueno, esa es una pregunta demasiado cargada. ¿Por qué tiene que ser así? Creo que las mentes a las que les gusta resolver problemas tienden a ver el panorama general e intentan imaginar una solución global que, cuando se vuelve abrumadora, bloquea la acción.
Algo bueno que puedo rescatar de mis interminables sesiones de doomscrolling en las redes sociales es ver el contenido de otrxs creadores que se parece a lo que yo quiero hacer. Antes tomaba notas que siempre terminaban apiladas en torres de post-its y cuadernos a los que nunca volvía. Parte de mi proceso de aprendizaje sobre todo esto, y de cuándo he sido capaz de terminar contenido, es cuando tengo un rush de energía y simplemente me pongo a hacerlo. La información de las notas está ahí, quizá medio oculta, pero una vez que empiezas a escribir o a hablar ante la cámara, las cosas empiezan a fluir.
Uno de los temas que más me viene a la mente es cómo la mayoría de los grandes problemas a los que nos enfrentamos como humanidad están profundamente interconectados e interactúan entre sí en diferentes dimensiones. Atribuyo ese dinamismo a lo difícil y complicado que resulta intentar abordarlos todos a la vez. Todo cambia rápidamente, y los temas que hoy son relevantes ya no lo serán en un mes. La cantidad de información a la que tenemos acceso es abrumadora, por diseño.
Por eso creo que es importante poner atención a los patrones; la información puede cambiar constantemente, pero los patrones siguen siendo los mismos. De hecho, así ha sido desde hace 500 años. Me ayuda pensar en esto cuando una noticia pierde relevancia, pero la siguiente es similar, aunque con otro nombre.
Otra cosa que me está ayudando a relacionar estas ideas es modular los problemas sobre los que quiero escribir. Lo hice en el zine de gentrificación, y me llevó más de dos años terminarlo por fin. Siento que mi mente sigue en ese estado, pero la cuestión es que no tengo por qué escribir un fanzine cada dos años; por eso: modularizar.
Entonces, ¿cuál debería ser el primer módulo para empezar?
Imaginación
Quiero empezar con esto porque es uno de los temas recurrentes que me vienen a la mente. Ni siquiera recuerdo quién fue la primera persona de quien leí esto, pero hay varias personas en Internet que lo mencionan constantemente, y me resuena mucho. Nuestra imaginación está adormecida. Pareciera que ya no somos capaces de imaginar una realidad mejor.
Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo."
Fredric Jameson, y popularizada por Slavoj Žižek.
Esa sensación de derrota es agobiante, lo entiendo; nos quita la esperanza y la alegría. El cinismo está de moda, el pesimismo suena cool. Se celebra el nihilismo. Es como un tropo. De por si.
La propaganda no solo influye en nuestra forma de pensar sobre los países poderosos y el nuevo orden mundial. La propaganda también influye en cómo nos sentimos respecto al mundo. Está pensada para que nos sintamos sin esperanza y fracasadxs. Cuántas veces he leído en Internet que la humanidad es un virus, que somos una plaga, que todos estamos acabando con el planeta. Recuerdo que, en 1999, cuando se estrenó The Matrix, Hugo Weaving en su interpretación de épica de Smith, dirigiéndose en un monólogo a un Morpheus sedado:
Me gustaría compartir una revelación que he tenido durante mi tiempo aquí. Se me ocurrió cuando intenté clasificar su especie. Me di cuenta que, en realidad, no son mamíferos. Todos los mamíferos de este planeta desarrollan instintivamente un equilibrio natural con el entorno que les rodea, pero ustedes, los humanos, no. Se trasladan a otra zona y se multiplican, se multiplican, hasta que se agotan todos los recursos naturales. La única forma en que pueden sobrevivir es expandirse a otra zona. Hay otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón. ¿Sabes cuál es? Un virus. Los seres humanos son una enfermedad, un cáncer de este planeta. Son una plaga, y nosotros somos la cura.
Pero no es el único:
- Una vez que me lo explicó, lo entendí. - Cuando te contagias de un virus, te da fiebre. - Eso es el cuerpo humano elevando su temperatura interna para eliminar el virus. - El planeta Tierra funciona de la misma manera. - El calentamiento global es la fiebre. - La humanidad es el virus. - Estamos enfermando a nuestro planeta. - Una reducción de la población es nuestra única esperanza. - Si no reducimos nuestra población por nuestra cuenta, solo hay dos posibles desenlaces. - El huésped mata al virus, o el virus mata al huésped. - De cualquier manera... - El resultado es el mismo. - El virus muere.
Solo hace falta echar un vistazo a la sección de comentarios, sobre todo al de Matrix, que es más popular. Es triste, pero también revelador. Es una gran victoria de la propaganda. Intenta sacar este tema con un amigo y fíjate en cómo reacciona la gente.
Propaganda
Nadie es inmune a la propaganda. Nadie. Todxs somos víctimas de sus diferentes versiones y variantes. Creo que es importante cuestionar y poner en duda nuestros prejuicios y creencias fundamentales. Es precisamente ahí donde se instala. Ser conscientes de ello nos da la flexibilidad necesaria para cuestionarla.
Propongo seguir reflexionando y hablando de esto abiertamente. Ya escribí algo al respecto hace dos años. Pregunto de nuevo. ¿Cómo te imaginas un mundo mejor sin los problemas que tenemos ahora? No me refiero a cómo solucionarlos, sino a cómo sería para ti ese mundo ideal. ¿Y si, en lugar de alimentar la idea generalizada de que somos un virus y merecemos extinguirnos, la cuestionáramos y nos preguntáramos: ¿Y si eso no fuera cierto y un mundo mejor es, de hecho, posible?
Para terminar este texto, los seres humanos no somos un virus ni una carga para este planeta. La propaganda que mencioné anteriormente se basa en un concepto llamado ecofascismo, que se basa en distribuir la responsabilidad de un sistema entre toda la población. La forma en que está organizado el mundo hoy en día es muy reciente, si tenemos en cuenta toda la existencia de la humanidad aquí. Hemos vivido en armonía y respetando la tierra y a los demás hasta que el colonialismo europeo y el capitalismo comenzaron a imponerse. Es una técnica similar a la que utilizó la empresa petrolera BP utilizó cuando lanzaron la campaña sobre la huella de carbono. Es lo mismo, culpar a la población en general por el daño que una empresa ha causado al planeta.
En lugar de ello, creo firmemente que somos seres humanos solidarios, empáticos y gregarios. Nuestra mente y nuestra imaginación son capaces de crear cosas impresionantes, y percibimos el universo que nos rodea tal y como lo hemos hecho a lo largo de nuestra historia. Podemos coexistir sin las técnicas depredadoras y extractivas que nos gobiernan hoy en día. Sí, un mundo mejor es posible.
Nuestra imaginación es un músculo que debemos empezar a ejercitar cada vez más. El imaginario colectivo es algo real, y también debemos alimentarlo.



